Nombre: Sébastien
Edad: 28 años
Ciudad de origen: Marsella – Bocas del Ródano (Francia)
Formación: AEC, CPL (H)
Helicópteros: R22, R44, R66, AS350
Inicio de la formación: septiembre de 2020
Cuando empecé en la aviación, como mucha gente, quería pilotar los aviones más grandes, adquirir experiencia rápidamente y, sobre todo, vivir mi pasión al máximo. Hoy, tras cuatro años en el sector y mil horas de vuelo, puedo decir que el camino ha sido intenso y muy enriquecedor, y que he alcanzado mi objetivo.
Para resumir mi trayectoria, empecé volando en los Robinson RH22 y RH44, como la mayoría de los pilotos en formación en Hélicraft. Después, me contrataron como piloto novel. El inicio de la carrera en el mundo de los helicópteros es lento y no permite ganarse la vida con ello, así que fue un periodo en el que cada vuelo contaba, en el que cada hora de vuelo me acercaba un poco más a mi objetivo: ganarme la vida con ello.
Durante ese periodo decisivo, cuyo objetivo era perfeccionar mis habilidades, tomé la decisión de cursar la licencia de piloto profesional estadounidense (FAA) para ampliar mis competencias. Un proceso que finalmente resultó bastante sencillo gracias al apoyo de otros pilotos de Hélicraft que ya lo habían hecho, así como al programa AEC, que permite repasar eficazmente lo esencial antes del examen.
Poco a poco, al mismo tiempo que todo eso, fui obteniendo las habilitaciones para pilotar otros helicópteros, como el R66 y, más tarde, el AS350. Este último supone un verdadero hito en la trayectoria profesional de un piloto.
Más allá de las nuevas máquinas, había un objetivo que no me daba tregua. Sin duda, es la tarea más gratificante que he llevado a cabo en los últimos años: convertirme en instructor de vuelo.
Así que obtuve mi título de instructor dos años y medio después de mi llegada a Hélicraft.
Transmitir lo que he aprendido a los nuevos pilotos es realmente una experiencia única. Cada alumno es diferente, con sus puntos fuertes y sus retos, pero al final, ¡qué placer es acompañar a alguien a quien no conocías y verlo cumplir su sueño un año después!
La formación también me ha ayudado a mejorar como piloto: tanto en lo que respecta a la seguridad como a la exigencia, o incluso en cuanto a la delicadeza del pilotaje en sí.
Hoy en día, además de volar e impartir clases, tengo la suerte de ser asistente del jefe de pilotos.
Esto me permite ocuparme de la gestión de operaciones y de la formación de pilotos. Es otra faceta de la profesión que me ayuda enormemente a progresar, siempre con el objetivo de seguir creciendo como piloto e instructor.
Evidentemente, todo esto no se ha conseguido de la noche a la mañana.
La aviación supone mucho trabajo, sacrificios y también momentos de duda. Pero con cada despegue, cada hora de vuelo, cada aterrizaje, recuerdo por qué elegí esta vida: ¡qué placer!
¿El siguiente paso? Quizás la habilitación IFR, quizás no. ¡Una cosa es segura: esto es solo el principio! Todavía queda mucho por aprender, muchas experiencias por vivir y muchos aviones por pilotar.
¿Si tuviera que dar un consejo a quienes quieren lanzarse? ¡Adelante, rodéate de gente adecuada y trabaja duro!