Nombre: Jonathan
Edad: 35 años
Ciudad de origen: Cortaillod, Neuchâtel
Formación: AEC, CPL (H)
Helicóptero: RH22, RH44, AS350
Fecha de inicio de la formación: Septiembre de 2021
Desde mi infancia, he soñado con convertirme en piloto de helicóptero. Para mí, esta máquina es sinónimo de libertad y permite explorar territorios inaccesibles, abriendo así las puertas hacia lo desconocido. Originario de los majestuosos Alpes suizos, mi mayor aspiración era convertirme en piloto de rescate.
Cuando era más joven, tenía la impresión de que mi familia tenía unas expectativas más convencionales en cuanto a la carrera profesional, dando prioridad a las trayectorias consideradas «clásicas» y relegando así mis sueños a un segundo plano. Por eso, empecé a estudiar ingeniería mecánica, un campo que, sin embargo, me proporcionó ocho años de felicidad profesional.
Sin embargo, con el paso de los años, mi sueño nunca se ha desvanecido, sino todo lo contrario. Pero, consciente de que el tiempo pasa inexorablemente, sabía que era ahora o nunca el momento de llevar a cabo este cambio profesional, a pesar de las incertidumbres que conlleva.
Tras barajar varias opciones, llegué a la conclusión de que Canadá ofrecía las mejores perspectivas laborales tras mi formación. Como era de esperar, Hélicraft se perfiló como la mejor opción. Su escuela goza de una reputación consolidada, su formación es sólida, garantizan el visado de trabajo y su nivel de mantenimiento es excelente. Todo parecía apuntar a esta opción.
Así, en septiembre de 2021, acompañado de mi pareja, crucé el Atlántico para instalarme en esta provincia desconocida y emprender una nueva aventura. Los cambios fueron muchos, pero la formación comenzó rápidamente y, al cabo de solo dos semanas, pude tomar los mandos y volar con mis propias alas.
La formación resultó ser muy intensa, ya que había muchísimos conocimientos que asimilar. Sin embargo, el programa estaba bien estructurado y alternaba entre vuelos prácticos y aprendizaje teórico. Mi entusiasmo por los helicópteros no tardó en crecer, y ahora estoy convencido de que mi pasión por ellos se ha convertido en una auténtica adicción.
Tras finalizar mi formación en septiembre de 2022, tuve la suerte de ser seleccionado para unirme al dinámico equipo de jóvenes pilotos. Esta oportunidad me ha llenado de satisfacción. Aunque los comienzos, en pleno invierno, fueron un poco lentos para mi gusto, nos permitieron dominar los distintos aspectos de nuestro nuevo trabajo. Tuvimos tiempo de adquirir conocimientos adicionales, que nos resultarán útiles a lo largo de nuestra carrera.
Posteriormente, en enero, aproveché la oportunidad de incorporarme al equipo de instructores de tierra. La enseñanza siempre ha sido una pasión para mí, y esta experiencia no hará más que consolidar mis conocimientos, especialmente en meteorología, navegación, derecho aeronáutico y teoría de vuelo. Además de suponer un complemento económico, esta oportunidad también me abre las puertas a la posibilidad de convertirme en instructor de vuelo, una perspectiva que me atrae enormemente. Es una ocasión única para compartir mis conocimientos y mi experiencia con futuros pilotos, contribuyendo así, espero, a su desarrollo profesional. Estoy muy agradecido de poder participar activamente en la transmisión de conocimientos aeronáuticos.
Con la llegada de la primavera, nuevos «jóvenes pilotos» se han incorporado a su vez al programa Carrière+. Ahora somos ocho en la línea de vuelo y, consciente de la importancia de aprovechar al máximo nuestros recursos, me he presentado como candidato para la habilitación en el AS350. A pesar de los elevados costes que conlleva y de mis reservas iniciales respecto al pago de las habilitaciones de tipo, esta iniciativa permitiría responder mejor a las necesidades de la temporada de verano. Además, estas horas de vuelo tienen un gran valor para mi futura carrera. Tras hablarlo con el equipo, finalmente di el paso.
Después de seis meses y 200 horas de vuelo a mis espaldas, no me arrepiento en absoluto de las decisiones que he tomado hasta ahora. Esta profesión es a la vez apasionante, exigente y ardua. Cuando uno se embarca en esta formación, se está comprometiendo a una auténtica maratón. Se presentan grandes oportunidades, pero hay que estar preparado para aprovecharlas, ya que detrás de cada éxito se esconde un trabajo incansable.
En esta profesión, la sed de conocimiento y una preparación adecuada son elementos esenciales. Es fundamental ampliar continuamente nuestros horizontes y perfeccionarnos, ya que los retos a los que nos enfrentamos son infinitos. Esa voluntad de progresar constantemente es el motor que hace que esta carrera sea tan estimulante y me impulsa a dar lo mejor de mí mismo cada día.